¿Qué hago si me detiene la policía?

Lo principal es mantener la calma. A pesar de lo aparatoso que pueda parecer que los Agentes de la Policía se nos lleven esposados, no son pocas las detenciones que luego acaban en absoluciones o penas inferiores que no implican el ingreso en Prisión.

Por tanto no debemos asustarnos ni perder los nervios. La detención policial se produce cuando los Agentes consideran que a una persona se le puede atribuir la comisión de un delito, sin que ello suponga finalmente que eso sea así. Al contrario, en muchos casos la cosa no irá más allá, porque no se habrá podido demostrar que el detenido es el autor de los delitos que se le imputan.

¿Dónde me llevarán?

La detención de una persona por parte de la Policía se puede realizar en cualquier lugar, si bien la Ley establece que “la detención y la prisión provisional deberán practicarse en la forma que menos perjudique al detenido o preso en su persona, reputación y patrimonio”. Tras la detención se trasladará al detenido a la Comisaría de Policía, para realizar las gestiones indispensables, tomar declaración al detenido en presencia de su abogado, y finalmente trasladarlo al Juzgado de Guardia para que el Juez determine lo que corresponda.

¿Qué hará la Policía?

En algunos casos, tras realizar las comprobaciones oportunas, la Policía simplemente dejará en libertad al detenido, sin necesidad de presentarlo al Juzgado. Son aquellos casos en los que se compruebe por la propia Policía que el detenido no ha participado en los hechos, o atendiendo las circunstancias del caso concreto, lo dejen en libertad en espera que le citen del Juzgado. La experiencia nos demuestra que esto sucede en pocas ocasiones, siendo el criterio general que el detenido pase a disposición Judicial.

¿Cuánto tiempo me pueden tener detenido?

Como regla general, el periodo máximo que una persona puede permanecer detenida en dependencias policiales antes de ser conducido ante el Juez o puesto en libertad, es de 72 horas (tres días), sin que ello suponga que siempre se agote este plazo, al contrario, en la mayoría de los casos la detención no se prolonga más allá de las 24 o 48 horas, puesto que la Ley dispone que la detención preventiva no podrá durar más del tiempo estrictamente necesario para la realización de las averiguaciones tendentes al esclarecimiento de los hechos.

¿Qué derechos tengo?

Durante el tiempo que duré la detención policial, cobran mucha importancia los derechos de los detenidos. La Policía informará a todos los detenidos de cuáles son estos derechos, y conviene estar atento a los mismos porque de ellos depende que seamos tratados debidamente. Hay que recordar que todos somos personas inocentes hasta que se demuestre lo contrario ante un Tribunal de Justicia, por lo que aunque estemos privados de libertad de forma preventiva, se nos debe garantizar el trato que la Ley exige.

Si en el supuesto en que la Policía nos cita a declarar pero no nos detiene, el derecho más relevante es el de guardar silencio y no responder al interrogatorio policial, en el supuesto de que estemos detenidos y privados de libertad puede darse el caso que otros de los Derechos pasen a ser prioritarios. Así por ejemplo, si estamos sometidos a tratamiento médico o hemos sufrido heridas durante la detención, será básico que seamos reconocidos y atendidos por un médico. Del mismo modo, si desconocemos el idioma tendremos derecho a un intérprete.

¿La asistencia del Abogado es siempre obligatoria?

Sí, en cualquier caso, todos los detenidos serán asistidos por Abogado, que desde el primer momento tendrá la función de escuchar al detenido y orientarle durante el difícil trance de la detención, facilitándole el ejercicio de sus derechos para que, a pesar de la privación de libertad, el detenido se sienta bien defendido.

La asistencia del Abogado en muchos casos va mucho más allá de la propia defensa legal, puesto que el Abogado es la única persona ajena a la Policía a la que tiene acceso el detenido, y por tanto será su principal soporte en esas complicadas circunstancias, por lo que es muy importante el aspecto humano en la intervención del Abogado.